No somos una fábrica de software lejana. Somos contadores e ingenieros que construyeron el sistema que a ellos mismos les hubiera gustado tener.
Durante años vivimos las dos caras del mismo problema. Como contadores, sufríamos sistemas caros, rígidos y pensados para otro país. Como técnicos, veíamos software bonito por fuera pero equivocado en lo contable — hecho por gente que nunca cuadró un balance ni le temió a una glosa del SRI.
Un día dejamos de quejarnos y empezamos a construir. Con una meta simple de decir y difícil de lograr: un sistema que un contador ecuatoriano pudiera usar con total confianza, y que un dueño de negocio entendiera sin ser experto.
Así nació ORI: la unión honesta de dos mundos que casi nunca se hablan.
Un número mal no es un detalle: es una multa o una mala decisión. La exactitud no se negocia.
Detrás de ORI hay personas con nombre y cara, no un call center. Te acompañamos de verdad.
Lo complejo lo resolvemos por dentro, para que tú lo vivas fácil por fuera.
“Construí ORI porque viví el miedo de declarar mal y las noches sin dormir por un cuadre. Quería un sistema en el que yo mismo confiara para mis clientes.”
Mirshan es contador y desarrollador — una combinación poco común que es, justamente, el ADN de ORI. Vivió el problema desde adentro: el estrés de los cierres, el temor a una glosa, las horas perdidas en Excel. Y en vez de resignarse, aprendió a programar la solución. Hoy cada función pasa por el filtro del contador y por el del ingeniero.